Monday, November 9, 2009

Tulum y su gente






















TULUM, UNA VIVENCIA DE PURA FELICIDAD

Fotos: Bill Milligan
http://www.solocaribe.com/

Tulum es Tulum porque sencillamente es hábitat de manglares, pastos marinos, tortugas acuáticas, un buen número de animales en su selva, cenotes, caletas y playas. Desde el punto de vista ecológico lo más importante es que colida con la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, uno de los tesoros más preciados de todo el país. No podríamos adentrarnos en la escritura sobre lo que nos ocupa hoy, su gente y su hospedaje, sin comentar que desde este mágico rincón del mundo es muy fácil llegar a la reserva Sian Ka’an y todos sus tesoros: desde unas hermosas ruinas arqueológicas que se iluminan en las noches, hasta una cálida selva, donde es posible realizar tours inolvidables, como el de Muyil, donde vas flotando por un canal en una laguna circundada por manglares, que es de hecho un “camino” que los mayas hicieron 1.000 años atrás con el objeto de sacar sus mercaderías.
Los locales están conscientes de que el frágil equilibrio ambiental podría romperse si Tulum crece desacompasadamente, por lo que nos sentimos en la obligación de resaltar la labor y el pensamiento de algunos de ellos. Para ese turista ecológico y sensible es muy importante encontrar calidad humana, y eso es lo que afortunadamente sobra no solo aquí, sino en todo el estado yucateco.
En Tulum no existen grandes desarrollos turísticos. El aire es purísimo; la playa más transparente y de la arena más blanca que se pueda imaginar; el cielo está casi siempre tachonado de estrellas; y esto aunado a su riqueza arqueológica, hace de este destino el ideal para el eco turista.
Ya habíamos venido a Tulum en otras oportunidades, por lo que nos sorprendió la rapidez con la que llegamos en auto en esta ocasión, gracias a que las vías están ahora en excelente estado y fueron modernizadas. Desde Playa del Carmen, el bucólico Tulum queda a solo media hora y de Cancún a unos 75 minutos.
Las vacaciones allí son con sabor a pueblo: “La suerte es que el pueblo no está a la orilla de la costa, si no imagínate, el caos seria incontrolable en unos anos”, nos dice el siempre combativo conservacionista arquitecto Oscar Carreño, propietario de la posada “La Nueva Vida de Ramiro”. Oscar es uno de los mayores protectores del desove de las tortugas y toda su propiedad fue construida respetando cada árbol y sin tirar nada vegetal. Preocupado, nos informa que este año el desove fue menor.
Su historia es peculiar porque Ramiro es su hijo. Tuvo un accidente en el que casi muere y por ello la familia decidió construir este hotel y alejarse del “mundanal ruido”. Pero a Ramiro casi no se le ve el pelo., en lo que se recupero se fue a Cancún y viene de vez en cuando. Su padre, Oscar, pareciera no necesitar tanto de su ayuda, y vive afanado cuidando los preciosos jardines, algunos en la orilla de la playa, y cuidando su hotel como su joya más preciada: “Si no tomas de la costa y respetas la naturaleza puede haber huracanes o lo que sea, pero siempre tendrás verdor y renacimiento”, nos dice, y seguidamente comienza a “despotricar” en contra de los hoteles que tienen aire acondicionado y de los nuevos lujosos desarrollos turísticos.
En el 2008 Tulum fue elevado a la categoría de Municipio, lo que esperamos que no conlleve grandes cambios. La construcción de su aeropuerto internacional sigue su marcha y será inaugurado el próximo año.
La temporada baja estuvo muy baja, rozando en muchos de los hoteles un 10% de ocupación. Es que a México definitivamente le ha pegado mucho la campaña malintencionada de muchos medios en relación con la Influenza. Paradójicamente, esto nos dio la oportunidad de conocer y hacernos amigos de muchos lugareños, no solo nativos del lugar y de otras partes de México, sino de varios norteamericanos, argentinos, chilenos, españoles, italianos y alemanes, quienes atraídos por el estilo de vida “slow” y de bajo impacto, trabajan allí colaborando con mantener el entorno natural lo mas prístino y descontaminado posible: “Todos estamos conscientes de que necesitamos el aporte de las autoridades para que no se quiebre el frágil equilibrio de la zona, pero en mi casa yo hago lo que responsablemente tengo que hacer clasificando los desperdicios, ahorrando el agua y la energía, y sobretodo ensenándoles a mis hijos como vivir de una manera sostenible”, nos dice el terapeuta Ramiro Pacheco, del spa del hotel Ocho Tulum, quien es originario de Mendoza, Argentina, pero con más de una década en Tulum. El está casado con una holandesa (también terapeuta), con la que tiene tres hijos. Ramiro es una estrella dando masajes energéticos, como también masajes de agua tanto en la laguna como en el mar. Vive alejado de la civilización, por lo que tiene que prender su planta eléctrica para contar con energía. Los hijos protestan un poco no tanto por el ambiente rustico, sino porque los amiguitos y las fiestecitas están en el pueblo, pero valoran el estilo de vida que con otro tipo de sacrificios sus padres les han dado.
Y eso fue lo lindo de ir a Tulum en una temporada en la que todo el mundo tenía tiempo para sentarse y conversar: el chef de Ocho Tulum Erick George Fischer es un chileno sofisticado pero reilón, quien nos dio una degustación exquisita de platillos “Petit Mexican Cuisine”y adivinen de qué? de vinos mexicanos. El hotel es una referencia por sus clases de yoga y terapias holísticas, pero esto no esta reñido con su buena mesa y sus “wine tastings”, los que combinado con lecturas de las cartas de Tarot gitanas de Rusia, atraen un buen número de clientes, además de los huéspedes. Pero la cosa no termina aquí: el lugar es tan ecléctico y bohemio que la lectura de este tipo de Tarot recae en nada más y nada menos que en la dinámica gerente de reservaciones Crystal Mitchell-Hinojosa, una norteamericana casada con un lugareño con pinta de dios maya. Los hijos salieron preciosos! Y los vinos? muy ricos, pueden recomendarse, y créanme que después de un par de copas concluyes que el Tarot Gitano de Rusia y las vinadas van de la mano.
Para concluir con el eco-resort Ocho Tulum.., se llama así porque son ocho los socios. Su manager John Patrick Fischer es el hermano mayor de chef y lógicamente es también chileno. Cuenta con 18 cabañas, hechas con materiales de la zona, y usan turbinas de viento y energía solar. No tiene aire acondicionado (solo tres propiedades cuentan con aire acondicionado en todo Tulum), pero la construcción de las habitaciones permite un flujo excelente del aire y de verdad que no hace falta, porque fuimos en pleno setiembre y hacían casi 38 grados y dormimos muy bien. Los detalles son hermosos, y las amenidades de la habitación de primera (cremas, acondicionador para el cabello, champú…, todo orgánico, y que disculpe la gerencia porque cargamos con los bellos envases de cerámica en los que los colocan, pero no pudimos resistir el no tener tan delicado recuerdo). Hicimos yoga cada día en la mañana y al atardecer en dos bellos espacios, el estudio de yoga y en la terraza, y con las dos profesoras. La primera es Andrea Gallo, una newyorkina que es la gerente del departamento de yoga y que diseña los más exquisitos retiros, como este ultimo que se produjo con motivo del Día de Muertos. La otra profesora es muy dulce y jovencita, de Mexico D.F. y se llama Adriana. Las dos nos gustaron, aunque son de estilos y caracteres diferentes, pero nos hicieron trabajar bien y relajar mucho.
Yoga hay en todo Tulum, que dicha, que felicidad para quienes buscamos un estilo de vida más acorde con el crecimiento del Yo interior, porque aquello es una suerte de orgia holística. Vas caminando por la magnífica playa y ves a los grupos, provenientes de todo el mundo pero especialmente de los Estados Unidos, practicando yoga. Ashtanga, Hatha, Vinyasa, Kundalini…, tu pides el estilo de yoga y te será concedido. Se puede acaso pedir más?
Así conocimos a la gente del Shambala Petit Hotel, una verdadera preciosura de solo nueve habitaciones. Para describirlo, solo dos palabras: el cielo en la tierra. Roberto Hernández, su director general, nos invito a disfrutar de una de las clases, soberbia, para decir la verdad. Luego estuvimos por Maya Tulum que fue uno de los primeros hoteles en ofrecer yoga a grupos extranjeros. La modalidad es que los estudios de yoga vienen con su profesor y todo, solo requieren de las facilidades, y de la playa, por supuesto. Nos encanto, no solo por la yoga, sino por la cantidad de tratamientos que ofrece su spa. Otra cándida propiedad es Casa Violeta, justo al lado de Ocho Tulum. Oh, nos hubiéramos podido quedar viviendo en Tulum porque cada propiedad tiene algo especial para cada quien.

Pero no queremos lucir fanáticos a los ojos de quienes no tienen un estilo de vida más natural. En Tulum también hay restaurantes de lujo, se come carne, y en hoteles como el Blue Tulum se puede disfrutar de una suntuosa piscina y lo mejor de un hotel cinco estrellas. Pero si no quiere ir ni tan aquí ni tan allá, entonces lo más recomendable es pernoctar en Ana y José.
HISTORIA DE ANA Y JOSE
Esta pareja logro concretar un sueño hace veintiocho años, cuando llegaron a Tulum y no habían sino dos hoteles y mucha vida salvaje. De aquella época solo subsisten las espectaculares noches estrelladas: “Hemos construido cada rincón de este lugar con amor, dedicación, creatividad, respetando y cuidando lo más posible la naturaleza y con la ayuda de nuestros hijos. Nuestra meta es hacer sentir a los huéspedes como parte de nuestra familia y brindarme el máximo confort”.
Por favor díganos cuáles son sus mercados principales





Norteamericanos, ingleses, italianos, alemanes, franceses y mexicanos.
Planes futuros?
No queremos crecer, sino seguir cuidando la propiedad y brindarles a nuestros clientes el mejor servicio posible, y a su vez seguir contribuyendo a la preservación de nuestra naturaleza contribuyendo en lo que podemos con la biosfera de Sian Ka’an y con las comunidades de Tulum.Que dicen ustedes cuando salen a vender el hotel?
Que contamos con todos los placeres de la vida en un solo lugar. Como sabes, son veintitrés suites exquisitamente decoradas con techos de palapa (paja), con toda la comodidad que nuestros especiales clientes se merecen, donde el amor se encuentra con la naturaleza, y donde se siente la purificación del alma en nuestro OM SPA donde ayudamos a olvidar el mundo exterior y se puede navegar a otro lado mental, física y espiritualmente. Además contamos con la mejor selección de vinos, puros cubanos y platillos flameados. Una experiencia culinaria que nunca olvidaran.
MAS GENTE
Pasaron los días y conocimos la gente más insólita. Un “temazcalero” (especialista en Temazcal o sauna maya), digno de un cuento indígena. Gina, una sanadora conocedora de todas las plantas nos explico que en el mundo maya a los 52 años la mujer y el hombre son considerados sabios, y aunque no tengan nietos son abuelos en su comunidad. En el caso de la mujer, a esa edad habría cumplido ya como hija, como madre y como esposa, por lo que podía dedicarse más a ella misma. Ella también es masajista y ofrece sus servicios en el hotel Maya Tulum.
Aprendimos muchas cosas porque el dinero escaseaba y como ya intimábamos con algunas amistades recientes, fuimos testigos de trueques. Masajes por baby sitting (cuidar de los niños); una botella de aceite de coco triple filtrado al frio para los masajes ayurvédicos, para el dosha Pita, por una de ajonjolí (también procesado naturalmente), para el dosha Vata. Y es que hoy en día la medicina tradicional india (de La India), esa cobrando muchos adeptos en todas partes del mundo, y representa una tajada cada vez más grande del mercado de 20 billones de dólares anuales que se generan por concepto del “wellness” en la industria del turismo. En Tulum también se toman muy en cuenta la Ayurveda y otras terapias holísticas.
Los grupos diversos “hacen su agosto” en lugares muy bien puestos como el Mil Amores Eco Resort & Spa, propiedad que tiene una historia muy singular, pues fue adquirida por el tristemente famoso capo de la droga el colombiano Pablo Escobar. Se imaginaran nuestros lectores que es muy solida, como demasiado bien construida en comparación con los demás hoteles. Y muy bella también. Las habitaciones son un sueño, y la gerente general Patricia Elenes Islas, una joven muy abierta y energética. Nada mejor que pasar un domingo allí en sus grandes tumbonas tipo columpios mecidos por el viento. La cocina es también fresca y particular.
El Zamas no tiene la mejor playa, pero es interesante y económico. Su cocina sin pretensiones es también muy amigable al bolsillo. Sus habitaciones de la parte selvática una delicia, te olvidas del mundo. No oyes nada y lo que ves es eso, mar de un lado y selva al otro. Mara Andrade es su joven y amable gerente, y todo el personal es también muy amigable.
Por último, experimentamos también el Piedra Escondida, al lado del Zamas. Regentado por italianos es bien pintoresco y muy bien ubicado. Su playa es encantadora, rodeada de grandes peñascos.
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Y fue así…, en todos estos hoteles sentimos el privilegio de oler las flores frescas y los aceites aromáticos; oír el canto de las aves y el vaivén de las olas.., bajo un gran bohío (palapa) cenando a la luz de las velas, o al salir a caminar de noche esa sensación en los pies por la suave arena.., fue única, indescriptible. Solos o con amigos, siendo parte de una boda religiosa o hasta una ceremonia simbólica, lo que sentimos en Tulum fue pura felicidad. Si Ud. quiere hacer feliz a esos clientes especiales y sensibles, recomiéndeles Tulum.
*Agradecimientos: A Judith Ibarra, gerente de reservaciones de Ana y José Beach Club, y a John Patrick Fischer, gerente general de Ocho Tulum Resort, Restaurante y Spa.
















ENDS

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